La Retrogradación de URANO

CLIMA ASTROLÓGICO

El día 20 de agosto Urano entró en retrogradación y no volverá a ponerse directo hasta enero de 2022.

Las retrogradaciones de Urano afectan, sobre todo, a temáticas contextuales (por ser transpersonal) y que no tienen tanta relevancia a nivel personal, a no ser que esté haciendo un contacto directo alguno de los planetas personales natales.

Personalmente podemos aprovechar esta energía para perfilar proyectos y para dinamizar cambios que hayamos estado planteando desde hace tiempo. También nos da la oportunidad de reflexionar sobre esta extraña realidad en la que nos encontramos… Podemos estar conectados a muchas cosas y personas, al mismo tiempo que no nos tocamos con nadie… ¿Cómo integramos esto? ¿Es posible que ya no nos extrañemos de estas rarezas que no hace tanto tiempo parecerían ciencia ficción? Sí, es peculiar. Mucho. Pero incluso lo más peculiar, a base de repetirse, se acaba normalizando.

Urano es el planeta del individualismo, la libertad y la autonomía. Activa nuestra mente y flexibiliza el tiempo. Es un planeta estimulante que dibuja utopías y genialidades que se convierten en proyectos. A su vez es el planeta de la amistad y la sociabilización. Rige los equipos de personas unidas por afinidad de intereses y propósitos que, de alguna manera, buscan avanzar hacia un ideal. El mundo de Urano siempre parece estar más avanzado y une a las personas que se reconocen mutuamente en el futuro imaginario.

Es interesante observar que cuando formamos comunidad según las propias afinidades no acabamos de salir del individualismo. Porque al margen de la comunidad, que quizás sin pretensión suele funcionar como un núcleo cerrado, quedan excluidas todas las personas que no encajan de puertas hacia adentro con la idea o proyecto de grupo. Las ajenas. Es decir, que para que haya exclusión solo hace falta que exista un círculo o colectivo supuestamente de inclusión.

Urano, pues, habla del colectivo unido por una idea o proyecto, pero inevitablemente también de quién queda al margen. De aquello disruptivo que no forma parte. Y este año, con la configuración planetaria que vivimos, cada uno está al margen de alguna cosa. Cada individuo está a las puertas de algún cambio, de algo que genere estrés en este aspecto.

Por la cuadratura de Urano con Saturno, este es un tiempo difícil para aquellos que están al margen, para aquellos que no se sienten dentro del movimiento social colectivo. ¿Puede ser que la simulación de “normalidad” no nos deje sentir las alarmas? ¿Puede ser que estemos perdiendo cosas que se consiguieron conquistar a nivel colectivo en el pasado? No sé por qué, pero últimamente tengo la sensación de que hace unos años teníamos más garantías sociales que las que tenemos en este momento.

¿Dónde nos está llevando colectivamente el individualismo? El mito de la Torre de Babel lo explica. Según esta historia, después del Gran Diluvio una comunidad humana prosperó gracias al entendimiento mutuo. Iniciaron un proyecto colectivo común: construir una torre tan alta que llegara al cielo. Dedicaron tiempo, esfuerzo e intención y consiguieron una preciosa obra qué demostraba el carácter sofisticado de su civilización. Pero cuando la torre ya llegaba a las nubes y casi estaba culminada se produjo un cambio imprevisto (Urano) en la comunidad que, como un rayo caído del cielo, cambiaría todo el paisaje y daría un giro a todo el contexto. Cuando alguien proponía hacer líneas rectas, el otro hacía curvas y florituras. Empezaron a desentenderse, a formar pequeños grupos por afinidades distintas y abandonaron la torre sin acabar para empezar a poblar geografías lejanas con la intención de no cruzarse los unos con los otros, es decir, con aquellos con los que no compartían el mismo ideal.

Podemos encontrar varias versiones de este mito que explica porque las culturas pueden ser tan divergentes… lo que es interesante aquí es ver como en el momento en el que las personas dejamos de reconocernos entre nosotras, nos irritamos mutuamente. ¿Nos paramos a escuchar al “otro”? ¿Al que sentimos “distinto”? Esta retrogradación de Urano pondrá muchas preguntas sobre la mesa. Quizás echarnos de menos sea primer paso para podernos “re-conocer”.

Después de la última luna llena en el grado 29 de Acuario hemos despedido la temporada Leo dando la bienvenida a Virgo. Esta fue la segunda luna llena en Acuario de este año y en esta ocasión nos invita a releer nuestra vida y quizás a modificar el relato que nos contábamos a nosotras mismas. Es este un momento idóneo para integrar realidades e ilusiones, para reconocer el significado de nuestros pasos y encontrar nuevas rutas.

Esta última luna llena nos ha traído culminaciones de procesos que se iniciaron en febrero y, por otro lado, cierra una ventana muy acuariana que se abrió en la penúltima luna llena del 24 de julio.

¿Qué iniciamos en febrero de este año? ¿Qué ha ocupado nuestra atención este último mes?

Con la luna llena en conjunción con Júpiter, regida por Urano retrogrado, nuestra percepción del tiempo se dilata, se contrae y se enrarece. Es muy posible que estos días nuestro sentido del tiempo se haya trastocado, que hayan surgido cuestionamientos sobre el mundo en el que vivimos y el lugar que queremos ocupar. Es momento de cierres importantes a nivel contextual, cierres que nos hacen repensar el pasado y evaluar si hemos evolucionado o no en la gestión de viejos problemas.

Urano entrará directo el 18 de enero de 2022. Simultáneamente, el mismo día, los nodos cambian de signo. el nodo norte se encontrará con Urano en Tauro.

¿Cómo entendemos la amistad? ¿Cómo entendemos la colaboración? ¿Cómo entendemos la autonomía, los derechos y las libertades?

El reconocimiento que hagamos en este momento será importante para enfocar los grandes movimientos qué nos traerá el 2022. Nuevas perspectivas en algún asunto que teníamos delante de nuestros ojos pero que no habíamos visto o reconocido… O que quizás no queríamos ver.

No es fácil mirar desde otra perspectiva, porque hay certezas que sostienen nuestro mundo y dejarlas ir nos puede hacer sentir muy vulnerables. Puede ser útil tomar distancia emocional y observar los cambios desde un lugar más objetivo y “desapegado”. Porqué agarrarnos a la vieja interpretación, a la manera que hasta ahora teníamos que mirar el mundo, solo dificultará el nuevo descubrimiento.

Es momento de grandes cambios, por más doloroso qué pueda ser abandonar mecanismos y repeticiones del pasado que inconscientemente nos dan seguridad. Ahora es momento de mirar hacia adelante y de confiar en nuestra manera de entender la vida.

Mercurio y Marte en Virgo, aspectando a todos los planetas transpersonales, nos enfocan hacia el análisis de nuestras circunstancias, deseos, sueños y proyectos a futuro, y nos empujan a plantear soluciones con determinación aplicando con precisión nuestras ideas. Son días para avanzar, quizás no tan rápido como quisiéramos, pero sí de forma segura.

Por los aspectos de Saturno y Venus con el propio Urano veremos cómo se consolidan relaciones con acuerdos satisfactorios y podemos conectar con la capacidad de gestionar positivamente nuestros recursos y talentos. Es momento de recoger los frutos y recompensas por los esfuerzos realizados. Si habíamos tenido algún conflicto personal o laboral ahora se suaviza.

Vivimos un momento muy interesante, lo podemos aprovechar para reconocer todo aquello que hemos hecho y que sostiene las grandes ilusiones a futuro.

                                                                                                                                       Montse Estellé

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